Lucio Garzón Maceda, una vida al servicio de la clase trabajadora

Desde la UEPC despedimos con profundo pesar a Lucio Garzón Maceda, histórico referente del sindicalismo cordobés, abogado laboralista y protagonista fundamental de las luchas por los derechos de las y los trabajadores y la defensa de los derechos humanos.

Lucio Garzón Maceda fue mucho más que un reconocido abogado laboralista. Desde 1955 puso su profesión y su compromiso al servicio de los sindicatos, de las trabajadoras y los trabajadores y de quienes más lo necesitaban. A lo largo de una extensa trayectoria, se convirtió en una referencia ineludible del movimiento obrero cordobés y nacional.

Fue protagonista del Programa de La Falda, uno de los documentos fundamentales del movimiento obrero argentino, y una figura central en las luchas que marcaron la historia de Córdoba. Junto a Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López, fue uno de los dirigentes que encarnaron el espíritu del Cordobazo

Por su compromiso con la defensa de las libertades democráticas, fue también una voz incansable frente a la persecución y la represión. Defendió a presos políticos y, durante la última dictadura cívico-militar, llevó ante el mundo las denuncias sobre las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en nuestro país. Fue fundador de la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU), desde donde contribuyó a visibilizar la dimensión del terrorismo de Estado y a construir Memoria, Verdad y Justicia. 

Su trayectoria también lo llevó a ocupar responsabilidades en el Estado, como viceministro de Trabajo de la Nación y ministro en Corrientes.

En los últimos años, su testimonio en el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en La Perla volvió a expresar con enorme contundencia ese compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia. Su palabra quedó como una lección de dignidad y como testimonio de una generación que entendió que la defensa de los derechos humanos es inseparable de la defensa de los derechos laborales y sociales.

Su vida deja una huella imborrable en la historia de las luchas populares de Córdoba. Lucio nos enseñó que el derecho, cuando pierde su compromiso social, se convierte en letra muerta; y que el verdadero sentido de una profesión está también en ponerla al servicio de quienes luchan por una sociedad más justa.

Gracias, Lucio, por tu compromiso, por tu militancia y por el ejemplo.